Abrir botellas con los dientes puede parecer un truco rápido e “inofensivo”, pero la fuerza que aplicas no se queda solo en la superficie: también afecta lo que pasa dentro del diente. Por eso, lo que empieza como una broma en una fiesta puede terminar en dolor, sensibilidad y tratamientos que nadie tenía en el plan.
Por qué este hábito es más peligroso de lo que parece
Cuando usas los dientes como “abrebotellas”, no estás mordiendo comida. En cambio, estás haciendo palanca con un objeto duro, en un ángulo poco natural. Como resultado, la presión se concentra en puntos pequeños del esmalte y se transmite hacia el interior.
Además, el diente no está diseñado para ese tipo de impacto. Está hecho para masticar, no para soportar golpes y torsiones repetidas.
Qué puede pasar dentro del diente (aunque no veas nada)
A veces no hay una fractura grande inmediata. Sin embargo, sí pueden aparecer daños pequeños que se acumulan:
- Microgrietas: son fisuras muy finas que pueden no verse a simple vista.
- Fracturas del esmalte: pequeños “saltos” o bordes irregulares.
- Grietas más profundas: si avanzan, pueden llegar a la parte interna y causar dolor.
- Daño en restauraciones: empastes, carillas o coronas pueden astillarse, despegarse o filtrarse.
Con el tiempo, estas lesiones pueden empeorar, especialmente si vuelves a forzar el diente o si aprietas al dormir.
Señales de alerta después de abrir una botella con el diente
Si te pasó (aunque haya sido una sola vez), conviene prestar atención. Por ejemplo, estas señales merecen revisión:
- Dolor al morder, sobre todo en un punto específico.
- Sensibilidad repentina al frío o al calor.
- Sensación de “borde” o de que falta un pedacito.
- Una restauración que se siente rara, más alta o astillada.
- Oscurecimiento del diente con el paso de los días o semanas.
Si notas alguno de estos síntomas, lo más prudente es pedir una evaluación cuanto antes.
De un pequeño susto a tratamientos más complejos
No todos los casos terminan mal, pero el riesgo existe. Según la gravedad, el plan puede ir desde algo simple hasta algo más largo:
- Pulido o reparación pequeña si solo hubo una astilla superficial.
- Cambio de restauración si el empaste se dañó o quedó con filtración.
- Tratamiento de conducto (endodoncia) si el nervio se inflama o se infecta.
- Reconstrucción y protección con corona si el diente queda debilitado.
- En casos extremos, extracción y reemplazo (implante o prótesis).
Por eso se dice que abrir una botella con el diente puede ser “la forma más cara” de hacerlo: no solo por el dinero, sino también por el tiempo, las molestias y las visitas necesarias.
Quién tiene más riesgo (y debería evitarlo sí o sí)
Algunas personas son más vulnerables a que una grieta avance o a que una restauración se rompa. El riesgo aumenta si:
- Aprietas o rechinas los dientes (bruxismo).
- Tienes empastes grandes, carillas, coronas o puentes.
- Ya tuviste sensibilidad frecuente o grietas previas.
- Tu diente tuvo tratamiento de conducto y está más frágil.
Si te identificas con alguno de estos puntos, la recomendación es clara: no uses los dientes como herramienta.
“No es solo la botella”: otros usos peligrosos de los dientes
Este hábito suele venir acompañado de otros “atajos” del día a día. También conviene evitar:
- Rasgar envases o abrir sobres duros.
- Cortar hilo o cinta con los dientes.
- Sostener objetos metálicos (grapas, clavos) con la boca.
- Morder hielo u objetos muy duros.
En conjunto, estas costumbres aumentan el desgaste y la posibilidad de fracturas.
Qué puede evaluar el dentista si sospechas una grieta
En consulta, el objetivo es entender si hay daño y qué tan profundo es. Normalmente se revisa:
- Examen visual y con luz.
- Pruebas de mordida y de sensibilidad.
- Radiografía (aunque no todas las grietas aparecen).
- Seguimiento, si hace falta observar cambios con el tiempo.
Si quieres ampliar hábitos de prevención y cuidado, puedes leer también este contenido del sitio: Blog de salud oral.
Cómo prevenir: alternativas simples que sí funcionan
La solución es más fácil de lo que parece:
- Ten un abridor en casa, en el coche o en la mochila.
- Usa un llavero con abridor si sueles estar fuera.
- Pide un abridor en el bar o usa herramientas adecuadas.
En resumen: el diente no es una herramienta.
Próximos pasos (si te pasó o tienes síntomas)
Si abriste una botella con el diente y ahora sientes dolor, sensibilidad o notas un borde distinto, lo ideal es revisarlo pronto para evitar que el problema avance. Para orientarte y agendar una evaluación, habla por WhatsApp: https://wa.me/+351926533304



