Ortodoncia y salud periodontal: una relación interdependiente

7 de julio de 2025

La conexión entre ortodoncia y salud periodontal ha ganado importancia en la práctica clínica actual, especialmente debido al evidente aumento en la demanda de tratamientos ortodónticos en adultos. Este público a menudo presenta desafíos adicionales, como encías debilitadas o antecedentes de periodontitis, que requieren cuidados redoblados.

En este contexto, la ortodoncia ya no puede ser vista como un procedimiento aislado. Es cada vez más evidente que el movimiento dental debe respetar los límites biológicos impuestos por los tejidos de soporte, siendo fundamental una evaluación periodontal rigurosa antes y durante el tratamiento.

Así, la colaboración entre ortodoncistas y periodoncistas permite anticipar riesgos, ajustar enfoques y garantizar que el tratamiento se realice de manera segura. Reconocer esta interdependencia es esencial para proteger la salud gingival y asegurar resultados estables y duraderos.

El impacto del tratamiento ortodóntico sobre los tejidos periodontales

El tratamiento ortodóntico, al mover los dientes a través del hueso alveolar, induce cambios fisiológicos en los tejidos periodontales. En pacientes con encías saludables, esta remodelación ósea ocurre de manera controlada y reversible. Sin embargo, en individuos con enfermedad periodontal activa o historial de periodontitis, la aplicación de fuerzas ortodónticas puede agravar la inflamación gingival y acelerar la reabsorción ósea. En este contexto, la ortodoncia no está contraindicada, pero requiere una planificación cuidadosa, acompañada de un protocolo preventivo específico.

La presencia de aparatos fijos, a su vez, favorece la acumulación de biofilm dental, dificultando la higiene y aumentando el riesgo de gingivitis. Esta inflamación gingival inducida por placa bacteriana, aunque a menudo reversible, puede evolucionar a etapas más severas si no se controla adecuadamente, poniendo en riesgo el éxito del tratamiento ortodóntico.

Recesión gingival: una consecuencia silenciosa

Entre las posibles complicaciones asociadas al desequilibrio entre ortodoncia y salud periodontal, la recesión gingival se destaca por su frecuencia e impacto estético-funcional. Este fenómeno, caracterizado por la migración apical de la encía, expone las superficies radiculares de los dientes, aumentando la sensibilidad dental y comprometiendo la armonía de la sonrisa.

Las recesiones gingivales pueden resultar de varios factores combinados: mala técnica de cepillado, biotipo gingival fino, fuerzas ortodónticas excesivas o mal dirigidas y falta de control periodontal adecuado. En pacientes susceptibles, es esencial que el ortodoncista identifique previamente estas debilidades y, siempre que sea necesario, involucre al periodoncista en el plan terapéutico, ya sea para la estabilización previa de los tejidos, o para intervenciones regenerativas o de injerto.

Importancia de un protocolo multidisciplinario

La eficacia del tratamiento ortodóntico no se resume exclusivamente en el alineamiento dental, sino que también depende de la estabilidad y salud de los tejidos periodontales que sostienen los dientes. Por eso, se hace imperativa una colaboración estrecha entre ortodoncistas y periodoncistas, especialmente en casos clínicos complejos o en pacientes adultos.

Esta colaboración debe incluir las siguientes etapas:

  • Evaluación periodontal inicial y regular a lo largo del tratamiento;
  • Motivación e instrucción de higiene oral personalizada;
  • Intervenciones periodontales previas, como raspado y alisado radicular, cuando sean indicadas;
  • Ajuste de la magnitud y dirección de las fuerzas ortodónticas conforme a la estabilidad periodontal;
  • Monitoreo continuo de signos inflamatorios, movilidad dental y niveles de inserción.

Es decir, en pacientes con historial de enfermedad periodontal, la ortodoncia puede incluso ser una ventaja, al permitir la corrección de maloclusiones que favorecen la acumulación de placa o dificultan la higiene. Sin embargo, esta intervención solo será beneficiosa si la enfermedad periodontal está previamente estabilizada y bajo vigilancia activa durante todo el proceso ortodóntico.

La importancia de la educación y la prevención

De hecho, la educación del paciente respectivo también desempeña un papel crucial en la prevención de las complicaciones periodontales asociadas a la ortodoncia. Una correcta instrucción de higiene oral, adaptada, por ejemplo, al tipo de aparato utilizado, reduce significativamente el riesgo de inflamación gingival. Adicionalmente, el uso continuo de cepillos interdentales, irrigadores orales y soluciones antisépticas puede complementar eficazmente el cepillado convencional.

Es igualmente importante sensibilizar al paciente sobre la necesidad de consultas periódicas de mantenimiento periodontal, incluso en fases aparentemente estables del tratamiento ortodóntico. Este enfoque preventivo constituye el pilar de una ortodoncia responsable y duradera.

En conclusión, la relación entre ortodoncia y periodoncia es evidentemente interdependiente y requiere un enfoque integrado, centrado en la prevención y la individualización del tratamiento.

El éxito ortodóntico depende, en gran medida, de la salud de los tejidos de soporte, por lo que el control de la inflamación gingival, la vigilancia de la recesión gingival, la coordinación entre profesionales, entre otros, son elementos indispensables.

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